PROBLEMAS QUE CAUSAN LOS VECINOS Y COMO AFRONTARLOS

Actualizado: 12 jul



Cuando tienes una segunda residencia, y realmente la ocupas muy poco o quizá en absoluto, no debes dejarla sin habitar por mucho tiempo. Esto es debido a que es preferible evitar desde el daño de la vivienda como el posible riesgo de que algún okupa la invada. Pero también para poder sacar un provecho de tener otra residencia y alquilarla. No obstante, puede haber algunos inconvenientes al hacerlo, ya que en ocasiones hay diferencias con los inquilinos. Riesgos que entraña alquilar una vivienda Muchas personas alquilan su propiedad a alguien más y la vida transcurre más que tranquila. Se trata de un inquilino que paga puntualmente, no ocasiona problema alguno y todo marcha muy bien. Pero cuando surgen problemas como desperfectos en el lugar, impagos que se repiten, etc., ¿cuál es la mejor forma de proceder? Antes de renunciar y dejar todo como estaba, hay ciertas cosas que puedes hacer como propietario. ¿Qué tipo de problemas puede ocasionar un inquilino? Actividades que molestan a otros. Desde fiestas ruidosas que parecen no terminar, incluso entre semana, hasta el uso indebido de la vivienda (una empresa clandestina, incluso tráfico de drogas), esto puede ser una pesadilla. Y quienes lo sufren más son aquellos que viven en los alrededores, quienes seguramente te contactarán quejándose de todo esto. Aunque debes saber que, de acuerdo con la Ley de Arrendamientos Urbanos, problemas de este tipo son más que motivo suficiente para terminar con el contrato de arrendamiento. Hay además otro problema relacionado, pero es de forma más directa con los vecinos y es la convivencia. Si tu inquilino es una persona agresiva, ruidosa, nada empática con quienes le rodean, su comportamiento deja mucho que desear, no cumple con los acuerdos de convivencia… En estas situaciones será la comunidad de propietarios quienes hablarán, ya no digamos con tu inquilino, sino directamente contigo para que resuelvas cuanto antes este problema. Daños en tu propiedad. Quizá no se aprecie desde el exterior, pero… puede ocurrir que dentro del inmueble, el inquilino haya dañado tu propiedad. Quizá ocasionó un pequeño incendio y arruinó los muebles, dañó las cañerías, destrozó cerraduras, muros o puertas… Un sinfín de cosas de las que ni siquiera estás enterado y que, el día que se vaya, no diga nada y quizá -solo quizá- te deje como único “pago” la fianza, cuando los daños suman miles de euros. Y eso no es todo, sino que puede ocurrir que tu inquilino realice reformas que simplemente ¡no habías autorizado! Aunque eso lo dejaste bien claro en el contrato de alquiler. Debes saber que para que esto ocurra, debes dejar tu consentimiento por escrito. Pero al igual que en el punto anterior, ante una obra no autorizada -y que incluso resultó mal- sencillamente solo se marchen, sin pagarte los daños o que restauren el estado original de la propiedad. Inquilinos morosos o que no pagan la fianza. Este es uno de los problemas más frecuentes a los que se enfrenta un arrendatario. Este tipo de problemas no tardan en presentarse, porque no es común que alguien que paga puntualmente -a menos que algo realmente grave le haya ocurrido-, de repente deje de hacerlo. Muchas veces el retraso en el alquiler ocurre desde el inicio, y si no tomas cartas en el asunto, puede convertirse en un problema que dure meses. Por otra parte, también está el impago de la fianza, que es la garantía que recibes en el caso de que existan daños en la vivienda que requieran de reparación al finalizar el contrato de alquiler. Este dinero es una garantía para que lo utilices en el caso de que tengas que realizar algún tipo de reparación. Sin embargo, en ocasiones hay quienes simplemente deciden dejar de pagar el alquiler a cuenta de la fianza y solo te avisan que dejarán tu propiedad. Otros problemas que pueden ocasionar los inquilinos. En el caso de estudiantes, puede ocurrir que subarrenden la propiedad para poder sobrevivir con sus gastos. Pero si no diste tu autorización, también es motivo para rescindir un contrato. Otro problema con inquilinos tiene que ver con el incumplimiento de las cláusulas del contrato o incluso, con no devolverte las llaves una vez que finaliza el contrato. ¿Cómo proceder en el caso de tener problemas con un arrendador? Muchas personas prefieren evitarse quebraderos de cabeza y situaciones desagradables cuando se trata de inquilinos conflictivos o morosos. No saben si dejar la cosa en paz, tomar cartas en el asunto y demandar, o qué hacer, sobre todo si una resolución legal puede tardar meses en resolverse. Antes de desenvainar la espada, vale la pena establecer un diálogo con el inquilino en cuestión. En ocasiones basta con señalar el problema para que se resuelva, por ejemplo, si hay conflictos con otros vecinos. Pero cuando se trata de daños en la vivienda, impago reiterado, personas agresivas, ¿qué hacer o cómo proceder? Recurre a Desokupamos.Desokupamos: resolvemos problemas con inquilinos morosos o conflictivos. Es verdad que puedes acudir a tribunales a reclamar el impago de un inquilino moroso o solicitar su desahucio mediante el artículo 27.2 LAU. Se trata de la interposición de una demanda de desahucio por impago de rentas u otros impagos. Por lo general, esto se resuelve bien, pero hay ocasiones en que no. Existen dos juicios declarativos, el verbal y el ordinario, siendo el primero para el desahucio de inquilinos morosos y se acompaña de una orden de desalojo. Pero como es bajo ciertas condiciones, a veces se dan muchas largas. Por eso muchos arrendatarios buscan nuestros servicios en Desokupamos. Y TE GARANTIZAMOS que será lo más pronto posible. Somos una empresa especializada en el desahucio de inquilinos morosos (y también de okupas), lo hacemos legalmente, con garantías. Te ofrecemos una eficiencia de casi el 100 %.

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